jueves, 11 de septiembre de 2008

Libertad

Libertad. Algo por lo cual la humanidad ha luchado desde tiempos remotos.
Cada día, se crean nuevas propuestas de libertad. Libertad para un pueblo de Africa del cual nunca he oído, libertad para los animales, libérate de esos kilos de más, libertad para el pueblo palestino, liberen a Willy, liberen a Ingrid, etc.
Es increíble el impacto que tiene la palabra libertad sobre el pensamiento de algunas personas. Hasta hay estatua para celebrarla (¿o conmemorarla?).

La sociedad te dice que tienes que ser libre. Para ello, tienes que confiar en las fuerzas militares, querer a tu país, denunciar, avisarle a la policía, ver Matrix en DVD, comprar una de esas camisetas de mipaísesunachimba, votar por la cosaconojos, y hasta más.

Sin embargo, la libertad en nuestro tiempo tiene que trascender las barreras impuestas por lo históricamente aceptado. La libertad es y tiene que ser más que no estar encerrado, más que no tener barrotes del piso al techo, más que no tener a un tipo feo con bigote vigilándote todo el día mientras haces billeteras para un país que te negó la visa.

Creo que en estos momentos en que tenemos un mundo (aparentemente) sin esclavitud, sin imperios colonizadores ni mensajes subliminales, debemos dejar de pensar en nuestra liberación de lo externo para empezar a darnos cuenta de las cadenas dentro de nosotros mismos. Si no puedes hacer lo que quieras, no eres completamente libre. Claro está, nunca llegaremos a ser completamente libres (cómo liberarnos de las leyes de la física para poder levitar a voluntad, por ejemplo), pero podemos acercarnos (la matemática con aproximaciones es tan bonita...).

El proceso de liberación de mi mismo debe comenzar con el análisis y posterior descubrimiento de aquellas cosas que nos atan. Hay muchas cosas de las cuales liberarnos. Podemos crear varias categorías. Sin embargo, hay algunas que para mí, son las más importantes:
  1. Experiencias previas: Cada uno de nosotros ha vivido cosas que le trae malos recuerdos: se murió mi mascota, me dejó mi novia, me tiré el parcial, me dijeron gorda (o gordo), se desconectó del "mesinyer", ayer fué lunes...; esto, en el mejor de los casos (porque hay cosas mas graves). No podemos ser libres si el hecho de haber roto mi peesepé el año pasado aún afecta mi relación con otros o conmigo mismo.
  2. Vicios: Es muy común (y fácil) juzgar a la gente que fuma, que toma, que se droga, que bebe café, que se enfrasca en el redtube, que trabaja como niño de 10 años de la revolución industrial, que ve mucha tele, que juega mucho guitarjirou que se la pasa todo el día pegado al bendito feisbuc. Pero sin embargo, esos no son los únicos vicios que puede tener una persona. Hay que pensar delicada y conscientemente en cuáles son aquellas cosas que definitivamente no podríamos dejar de hacer y simplemente dejar de hacerlas. Ojo, que por favor a nadie se le ocurra "hay vamos a hacerle caso al loco este AdanOva y dejemos de bañarnos y dejemos de comer y dejemos de respirar..."
  3. Paradigmas: Hay cosas que no podemos dejar de hacer pero, ¿y las que no podemos dejar de pensar? que los mechudos son mariguaneros, que Pelé es el mejor y no Maradona (o lo contrario), que no me meto contigo porque no eres tan inteligente como yo, que el LHC no va a dar resultados...
    Hace poco, hablaba con un amigo y le decía que a él le gustaban las mujeres como la sociedad le había dicho que le tenían que gustar. No tenemos gusto propio ni siquiera por la ropa que usamos. Nos miramos al espejo y nos enfurece (o nos entristece) no tener el abdomen de Jolie o el rostro de Pit. Oímos lo que otros nos dicen que escuchemos, comemos lo que la tele anuncia y hasta nustras axilas resultan infectadas por los tóxicos paradigmas (si, estoy hablando de axe si). Tenemos que tener una mente abierta a nuevas posibilidades, ideas, culturas, personas y demás.
  4. Hábitos: Todos tenemos hábitos. Algunos hacen parte de nuestra rutina. Me-levanto-me-quito-la-ropa-entro-al-baño-me-rasco-las-tales-giro-la-manija-sale-agua-me-mojo-(...)me-echo-gel-salgo-me-meto-al-cuarto-me-paso-el-axe-me-pongo-los-boxers-luego-los-bluyins-(...)-tiendo-la-cama-saludo-a-mi-mamá-cuelgo-la-toalla-me-siento-en-la-silla-de-la-esquina-superior-derecha-de-la-mesa-desayuno-jugo-de-naranja-con-huevos-estrellados-con-café-con-leche-me-cepillo-los-dientes-(...)-cojo-el-bus-número-107-pago-con-el-billete-que-tengo-listo-en-la-mano...
    Tenemos que deshacernos de los molestos hábitos. Yo no voy a hablar como tumotivadordeerbalaif, no. Yo no te voy a decir que dejes tus malos hábitos. Déjalos todos. Come con la mano izquierda (claro está si eres diestro), ponte la ropa que nunca te pusiste (o simplemente no te pongas ropa), embriágate un lunes, báñate el domingo, haz un 69, ve a la iglesia un sábado (o si es el caso, vé a la iglesia), deja de ver fútbol, lee textos científicos, edita la wikipedia, ríete del star wars kid...
  5. Odios: No hay nada peor que odiar a alguien. Es absolutamente peor que ser odiado. No hay paz. No podemos ver a ese alguien o algo que perturba nuestra mente. Nos angustiamos, nuestra respiración (y nuestro ritmo cardiaco) aumenta, miramos, dejamos de mirar, mirarmos ahora hacia arriba, nos contenemos, luchamos por quedarnos quietos. Ni enamorados que estuviéramos.
    Odiar es un derecho si. No lo puedo negar. Usted tiene derecho a odiar a su vecino que le puso yiovaniayala el domingo a las seis de la mañana a todo volumen. ¿Por qué razón no odiar a esa gente que bota basura a la calle? ¿y qué de aquellos del congreso que ganan diecisiete veces más que tú y hacen diecisiete veces menos? ¿cómo no odiar a los malos (pésimos) actores de las novelas mejicanas?
    Odiar, al comienzo es hasta bueno. A mi no me gustan los frienshpudl; los odio, parecen una bola de palomitas de maíz a medio quemar. Sin embargo, los odios son también los que no nos dejan vivir nuestra propia vida.
    Piensa: ¿para qué te desgastas pensando en lo que le puedes hacer al vecino si mejor puedes aprovechar ese tiempo pensando en lo que le puedes hacer a la vecina? ¿por qué no saludar ya a esa molesta persona que nunca te pagó lo que le prestaste hace cinco años? Cuando nos deshacemos de nuestros odios, nuestro tiempo y nuestro pensamiento se enfoca automáticamente hacia mejores cosas, disfrutamos más la vida y nos empieza a ir mejor.
Seamos libres. Hagamos lo que queramos (claro está, por favor, sin traspasar el derecho y la integridad del otro). Ve a cine con lo que ahorraste esta semana, no te bañes hoy, adopta un gato, prueba el sushi, haz tai-chi con el grupo de la tercera edad, arriésgate y dile que te gusta, estudia, sal de paseo de olla, véte en sandalias, ponte falda, llévate el morral azul. Haz lo que quieras. Libérate.

1 comentario:

El Divino Niño dijo...

Ahh bien gatocaradepez (K)